

Intensidad en la escalada: ¿cómo la ajustamos? — 1.ª parte
¿Qué diferencia hay entre dificultad e intensidad en escalada? Explicamos cómo utilizamos en NEST el número de intentos y la respuesta del deportista para orientar las intensidades en bloque. Analizamos por qué un mismo grado puede suponer esfuerzos distintos y cómo las demandas físicas, técnicas y coordinativas influyen en el ajuste de la intensidad y el volumen. Una guía para comprender nuestras pautas y adaptar el entrenamiento a cada escalador.

Ismael Gómez García
15 oct


Dominadas y escalada: todo lo que necesitas saber. Parte 4 – ¿Cómo valorar la fuerza de tracción?
Medir la fuerza de tracción en escalada va mucho más allá de contar dominadas. En esta entrada analizamos diferentes métodos de valoración: 1RM, relación carga-velocidad, fuerza isométrica, repeticiones máximas, etc. Revisamos qué información aporta cada uno, sus ventajas y limitaciones y cómo elegir el más adecuado según el objetivo, el deportista y los recursos disponibles.

Pablo A. Escobar
24 sept


Primer Consenso Internacional sobre el calentamiento: ¿Cómo podemos aplicarlo a la escalada?
Este primer consenso internacional sobre el calentamiento deportivo establece sus principales objetivos, estructura y aplicaciones. Analizamos sus conclusiones y las trasladamos a la escalada para entender cómo adaptar el calentamiento al tipo de sesión, la intensidad, el estado del escalador y las condiciones ambientales.

Pablo A. Escobar
10 sept


Dominadas y escalada: todo lo que necesitas saber. Parte 3 – ¿Cuánta fuerza de tracción necesitas para escalar?
¿Cuánta fuerza de tracción necesita realmente un escalador? En esta tercera parte analizamos cómo las necesidades cambian según el nivel deportivo, la modalidad y las características de la escalada. También abordamos una cuestión fundamental para orientar el entrenamiento: determinar cuándo necesitamos mejorar esta capacidad, cuándo es suficiente mantenerla y cuándo puede ser más conveniente dedicar nuestros recursos a otros factores del rendimiento.

Pablo A. Escobar
3 sept


¿Por qué entrenar para escalar?
Entrenar no garantiza alcanzar un grado concreto ni escalar sin lesiones. Una buena planificación permite orientar el proceso, gestionar las cargas y trabajar sobre las necesidades reales de cada escalador: fuerza, resistencia, técnica, táctica o estrategia. También ayuda a aprovechar mejor el tiempo y reducir factores de riesgo. Cada deportista tiene su propio ritmo, experiencia y potencial. El objetivo no es prometer resultados, sino hacer el proceso de mejora más eficiente

Ismael Gómez García
27 ago

