Variables psicológicas implicadas en escalada: una introducción.
- mariamzv

- 19 may
- 6 min de lectura
En los últimos años hemos comenzado a normalizar hablar de variables mentales implicadas en la escalada, pero ¿sabemos de qué hablamos? No son unas habilidades que, como interruptores, se enciendan al escalar, tampoco nos reducimos a la gestión el miedo... Más bien nos referimos un amplísimo rango de habilidades que tenemos todas las personas y juegan un papel esencial en el rendimiento y experiencia de la escalada.
Si a día de hoy, todos los equipos de élite cuentan con un profesional de la psicología, ¿por qué no fijarnos nosotros también en qué ocurre en nuestra mente?

Varios estudios demuestran que a igualdad de condiciones físicas y técnicas, lo que marca la diferencia en escaladores de élite es la gestión de las variables psicológicas.
La escalada es un deporte de incertidumbre (ej., escalar a vista), estrés (ej., distancia entre seguros, fiarme de un friend, el frío, ruido en el sector...) e improvisación (ej., condiciones cambiantes) y el cuerpo no es una máquina. No por hacer más suspensiones gestionarás el estrés o escalarás mejor a vista. Está claro que ganar metros escalando conlleva exponerse a un mayor número de experiencias y, por ende -sólo si se hace un buen uso de la autoconsciencia-, eso facilita un mayor grado de autoconocimiento y desarrollo de habilidades para afrontar situaciones diferentes. Si bien, voy a explicarte las principales variables psicológicas para que, más allá de suspensiones, puedas también fijarte en lo que te ocurre, literalmente, de pies a cabeza.
Diferenciamos tres grupos principales de variables psicológicas: cognitivo-perceptivas, motivacionales y emocionales.
Variables cognitivo-perceptivas
Aquellas que implican procesos de captación y procesamiento de la información: atención, percepción, anticipación, concentración, memorización, imaginería, capacidad de aprendizaje, habilidades de resolución de problemas, toma de decisiones...
Ciñéndome en algunas de ellas, por ejemplo, la atención, que es la base de muchas otras. Sin atención no hay concentración ni memorización, sin memorización no hay aprendizaje y sin aprendizaje se merma el grado de mejoría.
La atención es la capacidad de centrarse en uno o más estímulos del entorno a pesar de seguir recibiendo información por nuestros canales sensoriales. Nuestra mente está preparada para despistarse, pues si nos quitaran la posibilidad de desconcentrarnos, no nos enteraríamos de peligros del entorno (por ejemplo: alguien que nos llama, una alarma de incendios... para ello necesitamos desconcentrarnos). Si bien, la atención también se puede entrenar. Es como llevar a un perro con correa ajustable, su naturaleza es alejarse, pero debes saber cuando volver a traerla cerca. Siempre insisto que antes de intentar cambiar algo hay que conocerlo: ¿en qué situaciones te cuesta más mantener la atención/concentración? ¿eres capaz de recordar los detalles de una vía? ¿te distraes por estímulos externos o internos? Sabiendo esto, la atención se trabajará a través del foco atencional y tolerancia a distractores.
Otra variable esencial es la imaginería, que es la base de la visualización. La capacidad de imaginarnos ejecutando movimientos es muy potente pues, al imaginar, se activan las áreas del córtex motor implicadas en el movimiento. O sea, ¡que el cerebro se activa como si estuviéramos escalando! Esto facilita la memoria muscular y una mayor tolerancia a las emociones implicadas en la secuencia imaginada.
Finalmente, por habilidades de resolución de problemas y toma de decisiones me refiero a identificar bien en qué punto de la vía o de la situación, o en qué parte de mí hay algo que me está frenando en la situación o me está causando un malestar. Luego, saber reconocer qué opciones tengo a mi alcance para afrontar esta situación y, finalmente, tomar una decisión.
Hay mucho que contrar sobre todas estas habilidades, seguramente en el futuro puedas leer una entrada específica sobre ellas ;)
Variables motivacionales
Motivación, confianza en variables externas y autoconfianza, y autoeficancia, principalmente. Son variables que nos permiten mantenernos en una situación de aprendizaje y/o fuera de la zona de comfort, teniendo también un papel importante en el rendimiento.
Bajo mi punto de vista, la motivación es una actitud. ¡Ojo! una actitud en forma de espectro que, si se acerca al eje obsesivo-rígido-exigente, nos puede llevar a experiencias de malestar. Estar motivadas y motivados no es decir palabrotas si no encadeno, o enfadarme si no puedo ir a entrenar. La motivación es compromiso y es ilusión puesta en la balanza con las demás variables contextuales de nuestra vida y sin que suponga emociones desagradables. Sinó no es motivación, es exigencia y dependencia.
Para un buen rendimiento y experiencia de la escalada es esencial confiar en el material, en quién me asegura y en mis propias habilidades. Si hay duda, el riesgo aumenta y hay más probabilidad de que ocurra una mala ejecución y/o caída.
La autoeficacia es el reconococimiento de mis habilidades para realizar una tarea. En todos los estudios psicológicos y sobre cualquier tarea queda demostrado que, un mayor grado de autoconfianza y autoeficacia se relaciona con una muy mayor probabilidad de ejecución eficaz de la tarea. A eso también se le llama "efecto Pigmalión" o profecía autocumplida, y hace referencia al poder de las expectativas sobre el resultado.
Ok Mariam, ¿y cómo construyo todo esto? Como he dicho, sin consciencia no hay aprendizaje ni cambio. Primero debemos saber qué ocurre. Después, potenciar, aprender o racionalizar. A menudo el autodiálogo es una herramienta útil para estos tipos de variables. No hay un sólo tipo de autodiálogo, es importante encontrar aquel que te sea más beneficioso a ti.
Variables emocionales
Nuestra consciencia, lenguaje emocional y herramientas de gestión. Gestionar las emociones no implica dejar de sentirlas, sino identificarlas y reconocerlas, entenderlas, aceptarlas y, finalmente, sacar herramientas que nos permitan acompañarlas y/o disminuir su intensidad.
Cada vez son más los estudios que muestran que los escaladores y escaladoras de élite tienen una mejor gestión emocional que escaladores y escaladoras recreativos. Aunque estos estudios se han hecho comparando deportistas de competición vs. no competición, creo que lo importante es que una gestión emocional compasiva y eficaz nos permitirá afrontar un rango más amplio de situaciones y situaciones más exigentes a nivel psicológico. Por ejemplo, también podríamos suponer que una alpinista que se expone a situaciones de mayor riesgo objetivo, y a veces en mayor solitud, tendrá un mejor manejo del miedo, estrés, frustración o incluso euforia, que una deportista de rocódromo. Si bien, un rocódromo puede ser muy estresante, suponer muchas distracciones y también tener vías que nos lleven a salir muy de nuestra zona de comfort.
El miedo es la emoción más limitante en la práctica de escalada. Aparece de forma automática en el cuerpo cuando éste detecta una amenaza para nuestra integridad física o psicológica, y si aparece, es para protegernos. Si el corazón y la respiración se aceleran, sudamos, temblamos, etc. es porque el cuerpo se prepara para huir de esa situación amenazante, y si no podemos, nos bloqueamos. ¿Te suena? Por suerte, la gestión del miedo puede trabajarse.
Otra emoción muy implicada en la escalada es la frustración, a veces de la mano de un perfil de exigencia o comparación. Puede ser también una emoción muy limitante si nos lleva a un bucle de negatividad del que nos cueste salir. La frustración aparece para decirnos: "yo no quiero esto", ante lo cuál a veces nos ofuscamos y bloqueamos. Entender la frustración es esencial para gestionarla adecuadamente y cambiar el bloqueo y malestar por ejecuciones eficaces.
Finalmente, otras veces lo que suele ocurrir es que aparecen estrés, ansiedad, incertidumbre... por ejemplo, al escalar a vista. Algunos casos que he atendido han sido de deportistas de séptimo grado que escalaban de primero pero sólo si conocían la vía de antes o, sinó, haciéndolo con un alto grado de malestar. O que, por haber mucho ruído en el sector, se inducía el estrés y acababan en bloqueo. Como he comentado al principio, la escalada es un deporte de incertidumbre e improvisación, así que tener habilidades para ello es también esencial.
Referencias
Entrenamiento mental para escalada. https://www.pasoclave.com/entrenamiento-mental-escalada-psicologia-deportiva/
Factores mentales en escalada. https://www.pasoclave.com/factores-psicologicos-escalada/
Sánchez, X. & Torregrossa, M. (2005). El papel de los factores psicológicos en la escalada deportiva: un análisis cualitativo. Revista de Psicología del Deporte, 14(2), 177-194.
Tipán Gualotuña, J. W. & Tenorio Tipan, N. Y. (2025). Características del Atleta de Escalada Deportiva de Alto Rendimiento: Fisiología, Psicología y Hábitos. Ciencia Latina Revista Científica Multidisciplinar, 9(2), 1724-1748. https://doi.org/10.37811/cl_rcm.v9i2.17007


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