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Valoración de la fuerza isométrica máxima de agarre en escaladores (Parte 5): ¿cómo lo hacemos en NEST?

Después de revisar los principales aspectos relacionados con la valoración de la fuerza isométrica máxima de agarre, una pregunta habitual es cómo realizamos nosotros este proceso en la práctica. Aunque no existe un único protocolo válido y la elección de cada variable depende del objetivo de la valoración, en NEST seguimos una metodología estandarizada que combina la evidencia científica disponible con la experiencia práctica acumulada durante los últimos años.



En relación con la dirección de la fuerza

No utilizamos un único sistema de evaluación. La decisión de realizar el test tirando hacia arriba o hacia abajo depende principalmente de los recursos disponibles y de las características individuales del deportista. Aspectos como la presencia de molestias o lesiones recientes en la espalda o el hombro, la comodidad durante la ejecución o incluso las preferencias personales pueden hacer que una opción resulte más adecuada que la otra. Consideramos que, siempre que el protocolo se mantenga constante entre evaluaciones, ambas configuraciones permiten obtener información válida para el seguimiento del rendimiento.



Profundidad de la regleta y tipo de agarre

Como se ha comentado en las entradas anteriores, utilizamos por defecto una regleta de 20 mm y un agarre con los cuatro dedos. Permitimos que cada escalador adopte de forma natural un agarre en semiarqueo o en semiextensión, ya que ambas posiciones representan patrones habituales de agarre y permiten que cada deportista encuentre la configuración más cómoda según la longitud de sus dedos y sus características individuales. Nuestro objetivo es valorar la máxima capacidad de producción de fuerza, no imponer una técnica de agarre concreta.



Cuestiones generales del protocolo

Antes de realizar el test comprobamos que el deportista no presenta dolor ni antecedentes recientes de lesión en los dedos o estructuras relacionadas que puedan comprometer tanto la seguridad como la validez de la medición. Asimismo, el test siempre va precedido de un calentamiento específico, diseñado para preparar adecuadamente al deportista tanto desde el punto de vista neuromuscular como de la seguridad, permitiéndole alcanzar una producción de fuerza verdaderamente máxima.


Una vez finalizado el calentamiento, realizamos dos intentos máximos de 5 segundos de duración, separados por un tiempo suficiente de recuperación. Posteriormente utilizamos como referencia el mejor de los dos registros obtenidos.


Durante cada intento se solicita al deportista que produzca la máxima fuerza posible desde el inicio de la contracción (all out), sin realizar una aplicación progresiva del esfuerzo. Esta forma de ejecución resulta especialmente importante cuando se pretende analizar variables relacionadas con la velocidad de producción de fuerza, ya que una aceleración deliberadamente lenta podría infraestimar métricas como el RFD.


En la mayoría de nuestras valoraciones utilizamos el dinamómetro Tindeq, ya que actualmente es uno de los dispositivos más empleados por escaladores y entrenadores. A partir de un único test obtenemos las principales métricas de interés: la fuerza máxima (pico de fuerza), la fuerza media desarrollada durante los 5 segundos de esfuerzo y el RFD 20-80. Este último representa la velocidad de desarrollo de la fuerza calculada entre el 20 % y el 80 % del intervalo comprendido entre el inicio de la producción de fuerza (onset) y el pico de fuerza. Preferimos esta variante frente a otras calculadas en intervalos muy precoces, ya que la frecuencia de muestreo del dispositivo ofrece una mayor fiabilidad en este rango temporal.


Todas las métricas obtenidas se expresan además en relación con el peso corporal del deportista, lo que facilita la comparación entre escaladores de diferente masa corporal y mejora la interpretación del rendimiento específico en esta modalidad deportiva.


Cuando disponemos de instrumentación de investigación, como células de carga conectadas a Chronojump u otros sistemas de adquisición con frecuencias de muestreo superiores, ampliamos el análisis incorporando variables adicionales, como diferentes manifestaciones del RFD, el impulso o métricas temporales más específicas. Sin embargo, para la mayoría de aplicaciones prácticas consideramos que las variables obtenidas mediante un dispositivo como Tindeq proporcionan información suficiente para evaluar la capacidad de fuerza máxima de agarre, monitorizar su evolución y orientar la planificación del entrenamiento.


Con esta entrada finalizamos esta serie dedicada a la valoración de la fuerza isométrica máxima de agarre en escaladores. Nuestro objetivo ha sido ofrecer una visión crítica, práctica y fundamentada de los principales aspectos que deben tenerse en cuenta antes de interpretar los resultados de un test. Porque medir no consiste únicamente en obtener un número: consiste en comprender qué representa ese dato, cómo se ha obtenido y qué utilidad tiene para mejorar el entrenamiento y el rendimiento del escalador.


Esperamos que esta serie de entradas os haya resultado útil y os ayude a interpretar con mayor criterio este tipo de valoraciones. Gracias por acompañarnos hasta el final y dedicar vuestro tiempo a leerla.



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