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¿Cómo combinamos el entrenamiento indoor con la escalada en roca?

Una de las preguntas que más nos hacen los deportistas cuando empiezan a entrenar con nosotros es:

"¿Y qué hago cuando voy a roca? ¿Entreno igual? ¿Escalo libre? ¿También tengo que seguir un plan allí?"

La respuesta, como ocurre con casi todo en entrenamiento, es: depende.


La escalada en roca no es solo un medio para mejorar físicamente. Para la mayoría de escaladores es el motivo por el que entrenan. Es donde disfrutan, donde comparten tiempo con sus compañeros, donde prueban proyectos y donde quieren rendir al máximo.


Por eso, en NEST creemos que el entrenamiento debe adaptarse a la forma en la que cada persona vive la escalada, y no al revés.


No existe una única manera de combinar el entrenamiento indoor con la escalada outdoor. Cada deportista tiene unos objetivos, una disponibilidad, un nivel de experiencia y una forma distinta de disfrutar de la roca. Además, la forma de integrarla cambia a lo largo de la temporada y evoluciona conforme cambian las prioridades.


Existen muchas formas de hacerlo. A continuación mostramos algunos ejemplos de cómo solemos integrar la escalada en roca dentro de una planificación. No son las únicas opciones, sino diferentes estrategias que utilizamos en función de las necesidades de cada deportista.




Ejemplo 1: escalada en roca completamente libre

Esta opción suele encajar muy bien con escaladores cuyo principal objetivo es disfrutar de sus salidas a roca.

Durante el fin de semana no existe una planificación específica. El escalador decide qué vías o bloques quiere probar, cuánto tiempo dedica a cada uno y cómo organiza la jornada. En estos casos, nuestro trabajo consiste en planificar el entrenamiento de la semana para que llegue al fin de semana en las mejores condiciones posibles. Intentamos controlar la fatiga, distribuir adecuadamente las cargas y favorecer que pueda rendir bien sin sentir que el entrenamiento limita su disfrute.

Al fin y al cabo, si una persona sale a roca para desconectar y disfrutar, no tendría sentido llegar excesivamente fatigado por haber acumulado demasiado entrenamiento durante la semana.



Ejemplo 2: escalada libre con unas pautas de trabajo

Hay escaladores que quieren seguir teniendo libertad para decidir qué escalar, pero agradecen disponer de unas orientaciones que den sentido a la jornada. En estos casos no diseñamos una sesión completamente cerrada, sino que proponemos unas pautas que ayudan a orientar la actividad. Por ejemplo, podemos recomendar priorizar un determinado volumen de escalada, buscar una intensidad concreta, dedicar más tiempo a los proyectos, acumular más vías fáciles o centrar la atención en aspectos técnicos específicos.

El escalador mantiene la libertad para adaptar la jornada a las condiciones del momento, pero esas decisiones siguen estando alineadas con los objetivos de la planificación.

Es un punto intermedio muy interesante porque combina la espontaneidad de la escalada en roca con una cierta intención de entrenamiento.



Ejemplo 3: la escalada en roca como parte del entrenamiento

Cuando el objetivo deportivo adquiere un mayor peso, la propia sesión de roca pasa a formar parte de la planificación.

En este caso sí existe una estructura mucho más definida. Podemos planificar el tipo de vías o bloques que debe realizar, el volumen de trabajo, la intensidad, los descansos, el número de intentos o incluso el objetivo concreto de la sesión.

La roca deja de ser únicamente el lugar donde poner en práctica lo entrenado y se convierte también en un entorno donde desarrollar capacidades específicas.

Este enfoque suele ser especialmente útil cuando existen objetivos concretos, proyectos importantes o momentos de la temporada en los que buscamos optimizar el rendimiento.



Ejemplo 4: un enfoque mixto

En muchas ocasiones la mejor solución no está en elegir una única estrategia, sino en combinar varias.

Por ejemplo, un escalador puede dedicar un día del fin de semana a escalar completamente libre, disfrutando de la actividad sin ninguna pauta concreta, y reservar el otro día para desarrollar una sesión con unos objetivos definidos.

De esta forma consigue mantener la motivación y el disfrute que aporta la escalada en roca, mientras aprovecha parte de la jornada para trabajar aspectos que contribuyan a su progreso.

Es una opción muy habitual porque permite encontrar un equilibrio entre rendimiento y disfrute.



La planificación siempre se adapta al escalador

Estos cuatro ejemplos son solo una pequeña muestra de las posibilidades que existen.

En la práctica, cada planificación es diferente. Hay deportistas que cambian de estrategia según el momento de la temporada, otros que combinan varios enfoques dentro del mismo fin de semana y otros que necesitan soluciones completamente distintas.

No creemos en una única forma de hacer las cosas.

Creemos en entender qué necesita cada escalador y construir una planificación alrededor de esa realidad.

Porque para nosotros el objetivo no es que toda la escalada esté perfectamente planificada. El objetivo es que el entrenamiento ayude al deportista a disfrutar más de la roca y, cuando lo busque, también a rendir mejor en ella.

Ese equilibrio entre entrenamiento y disfrute es, probablemente, una de las claves para progresar durante muchos años sin perder la motivación por salir a escalar.

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